a la mar
iza velas
con cuerdas vocales
gastadas
por hálitos transparentes
audibles


un acto incosciente
tan visceralmente suyo
transgredió
inadvertidamente
el rito de los navideños comensales

en ese instante
táctil
inesperado
oblicuo

en ese instante
de estreno azul mandalaico
descubrieron
sus costados perecederos
los descubrieron cotidianos
fugaces
desaprovechados

avellanas los descubrieron
atados
acostumbrados
de ahí que
tímidos
se expectan

tímidos
alteran sus roles
entre sutiles códigos encomiásticos
los que insuflan el gozo
manteniendo inmutable el entorno

hoy
ayer
mañana
expectando
descodifica sus rasgos
ajusticiando la indiferencia

encomia lo avellana
lo recogido
lo curvo
lo chato
lo limitado
lo blando
lo líquido

a qué horas encomia
a las horas que
lejos
la imagen
de la figura encomiada
se emite
en su responsivo cuerpo


asemanados
llegan
al tiempo del saludo

entre pausadas implosiones
comienza la búsqueda
en la que surcan
los obstáculos propios de las obsolescencias codificadas
destiempo
vínculo
cuerpo

el encuentro llega
en los tiempos de siempre
in locis communibus

se averbalizan
en el tacto de sus cálidas miradas avellanas
en la singular sinergia de su paridad
en la voracidad de los oídos a los que llegan las voces desgastadas
siempre a la misma distancia destemporal

cada impostura se ahoga
en el derrame de su rebalsante ansiedad

en escasos minutos
algo de uno queda en el otro
transparencias cómplices y descifrables

en escasas horas
su canto y sus macizas pisadas tumban el muro que separa sus insomnios
pe #cav

en un semipatio
apenas ilumimado
corren sus voces
mientras se hace naranja
el gesto clíveo

incolora
sus inercias prenden
bajo el plástico inherte
ciego

a pesar de las poliméricas fibras
el tacto sutil de sus pies
se produce intermitente
como la noche
como el invierno
como el naranja

en su par de pies
deviene ahora el impulso
semiconsciente
vibrante



en la víspera de sinérgicas semanas
los días
comienzan por las madrugadas

al alba
con el cuerpo pulsado
da saltos unilaterales
entre correntadas
aereas
líquidas


lo escrito
viene a saciar
su omnívora voracidad diaria

de lejos
le anima
a saciarse
de palabras
de imágenes encriptadas

le anima
a saciarse
en sus momentos de ocio

en solitario
saborea
durante un puñado de mañanas
una cotidianidad salada
la que les deja ver
su semidesnudez
repetida
mojada


el chirriar
maderoferroso
anuncia el escape vacacional

el nuevo muro
es surcado
por el lateral

insomne
entre sábanas arenosas
escucha
sus siempre macizas pisadas

enredado
transmuta la brisa marina en su aliento
la que entra
entra fría
en su boca
en su garganta

enredado
transmuta su mano
en su boca
en su lengua
en sus dientes

toda ella lo recorre
salvaje
en otra madrugada

vuelve a descubrir el estímulo
desalineamdo
los lazos
tempoparentales

tuerce la naturaleza en el código
analogando periferias

 


abre
su flor dilecta
en la noche

de cuclillas
de blanco
se retrata

descubriéndose bella
descubriéndose deseable
deja su imagen
a disposición de los interlocutores
en la pantalla


aunque desconoce
el número de avistadores
sabe que
al menos
uno ha intentado descubrirla

para hacerlo
la ha elevado a un plano
en el que
su noche huele a flor
su mirada hace otoño
su boca acaricia misterios
su silencio invita al sueño


en los colores
entera
la descubre
mientras
entre las violetas de los alpes despierta 

males
todos
convergen
en las manos atadas al volante

males
todos
divergen
los sentidos que la orientan

el que elogia
propone solo un desvío
hacia un territorio
que concibe
por ella
abandonado
silenciado
comprimido

el desvío
la conduce
a una fantasía ajena

en su tránsito
se hace parte

tránsito que es su silencio
que son sus escuetas afirmaciones a la distancia

temerosa
de su imagen
a veces con el pulgar
a veces con el índice
acaricia
el código
en el vidrio

el código
es su única vía de acceso al desvío

el código
es el metaverso al que la invitan

allí
semipasiva
se observa
en la versión de otro

a veces
hay calma
en los contornos perfectos
de los ojos
reflejados
en el espejo retrovisor

calma que deviene del reposo
del ocio reconducido

pulsasiones placenteras
surgen
del cruce de contemplaciones
en un viaje
hacia el oeste
que se va apagamdo
entre vivaces
rosas y violetas

 


entre festejos
continúa
admirándola
mientras
ella
inconciente
lo orbita

de lado
o
de frente
siempre
ella
lo ubica
en primera fila

hoy
ambos
se encuentran
apenas
separados
por el aire
de un invierno
que se disipa

 

una imagen
recortada
moviliza
la migración
de un relato
situado
en una tarde
de agosto

ella
su cuerpo
viste
negro
azul
escarlata

escarlata
hay
en sus aerodinámicas manos

en presente
y futuro
el escarlata
se hunde
en la piel
del testigo
que engulle
su ansiedad